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Hay algo paradójico en el miedo a que la inteligencia artificial nos haga menos humanos: gran parte del trabajo que primero puede asumir es precisamente el que menos nos permite serlo. Repetir, trasladar datos, comprobar una y otra vez o seguir procesos rígidos.
La IA también puede analizar, proponer y tomar decisiones dentro de ciertos límites. Pero su mayor valor no debería ser pensar en nuestro lugar, sino devolvernos el tiempo y el espacio para ejercer nuestro propio criterio.
Si la utilizamos bien, no nos aleja de lo humano. Nos permite dedicar más atención a comprender, crear, decidir y relacionarnos.
Para mí, ese es el verdadero avance.
La curiosidad siempre me ha llevado a hacerme preguntas, aprender y explorar nuevas ideas. Lo que más me apasiona de la tecnología es que nos permite ir un paso más allá: transformar esas ideas en algo real y descubrir nuevas formas de hacer las cosas.
Nunca me ha interesado aprender simplemente por acumular conocimiento. Lo que realmente me atrae es entender algo nuevo, relacionarlo con otras ideas y pensar qué podemos hacer con ello. Esa forma de ver las cosas es, en gran parte, lo que me ha llevado hasta la inteligencia artificial y a querer explorar todo lo que puede llegar a significar.
Valinor nace también de esa inquietud: de intentar convertir preguntas, ideas y posibilidades tecnológicas en algo tangible, útil y capaz de mejorar la forma en la que trabajan las empresas.
Pablo Hortal
Co-founder & Head of Sales

